Oscar Peterson – We get requests (1964)

“La historia la escriben los vencedores”

Es una frase que normalmente se utiliza para referirse al cómo se enseñan y recuerdan los distintos conflictos militares a lo largo de los siglos.

Por otro lado, al revisar la evolución de la música, al menos desde un punto académico, el foco muchas veces se centra más en la innovación y rupturismo, que en la “excelencia” en la interpretación o el resguardo de las tradiciones, llegando al punto en que los artistas que se sienten conformes con una estética en particular, y se dedican completamente a ella, normalmente son menos valorados que aquellos que siempre buscan estar cambiando y rompiendo esquemas.

Curiosamente, al alejarnos de la perspectiva histórica/académica y acercarnos al gusto popular, los roles tienden a invertirse, donde, salvo en casos muy específicos, el público se siente más cómodo al escuchar músicos con un sonido relativamente homogéneo a lo largo de su carrera, por sobre aquellos que cambian constantemente álbum tras álbum.

En estos últimos casos, suele suceder que los oyentes escuchen solo un fragmento de la discografía, ignorando el resto, algo que no pasa con artistas que mantienen una coherencia sónica a lo largo de su carrera, donde de cierta forma, la audiencia ya sabe de antemano a lo que se va a enfrentar.

 
Oscar Peterson junto a su piano | Audio Reference

En el mundo del Jazz, podemos ejemplificar de manera fácil ambos extremos: por un lado, tenemos al gran Miles Davis, el músico más importante del género en la segunda mitad del siglo XX, quien impulsó tres revoluciones musicales entre la década de 1950 y 1970, y mantuvo una postura absolutamente progresiva hasta el final de sus días, siempre mirando hacia adelante, nunca hacia atrás.

Por otro lado, la figura del pianista canadiense Oscar Peterson representa un caso bastante distinto: un intérprete de increíble virtuosismo, con un sello y estética personal que se mantuvo sin mayores variaciones por más de 50 años, en cuanto al jazz se refiere.

Esto no implica que Peterson haya sido totalmente conservador, en su juventud en la década de 1940, Oscar rápidamente adquirió el lenguaje revolucionario del Bebop creado por Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Bud Powell, y en décadas posteriores se transformó en un fanático de los sintetizadores, que utilizó exclusivamente para sus trabajos de composición audiovisual.

Sin embargo, y de manera importante, nunca dejó de lado la estética de ídolos anteriores como Art Tatum -probablemente el mayor representante de la escuela pianística previa a los años 40- o el enfoque algo más comercial del gran Nat King Cole y su trio, artista que inspiró directamente su dedicación al formato pequeño de piano, contrabajo y guitarra durante gran parte de los 50.En el mundo del Jazz, podemos ejemplificar de manera fácil ambos extremos: por un lado, tenemos al gran Miles Davis, el músico más importante del género en la segunda mitad del siglo XX, quien impulsó tres revoluciones musicales entre la década de 1950 y 1970, y mantuvo una postura absolutamente progresiva hasta el final de sus días, siempre mirando hacia adelante, nunca hacia atrás.

Por otro lado, la figura del pianista canadiense Oscar Peterson representa un caso bastante distinto: un intérprete de increíble virtuosismo, con un sello y estética personal que se mantuvo sin mayores variaciones por más de 50 años, en cuanto al jazz se refiere.

Esto no implica que Peterson haya sido totalmente conservador, en su juventud en la década de 1940, Oscar rápidamente adquirió el lenguaje revolucionario del Bebop creado por Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Bud Powell, y en décadas posteriores se transformó en un fanático de los sintetizadores, que utilizó exclusivamente para sus trabajos de composición audiovisual.

Sin embargo, y de manera importante, nunca dejó de lado la estética de ídolos anteriores como Art Tatum -probablemente el mayor representante de la escuela pianística previa a los años 40- o el enfoque algo más comercial del gran Nat King Cole y su trio, artista que inspiró directamente su dedicación al formato pequeño de piano, contrabajo y guitarra durante gran parte de los 50.

Oscar Peterson Trio con Ray Brown y Ed Thigpen | Audio Reference
Un clásico revalorado
En 1958, luego de la salida del guitarrista Herb Ellis, quien junto al contrabajista Ray Brown había formado parte de su muy célebre trío durante 5 años, Peterson decidió sumar al baterista Ed Thigpen, quien completaría una de las versiones más recordadas de sus agrupaciones, en gran parte gracias a la discografía grabada para el sello Verve durante ese período, que incluye álbumes como “West Side Story” (1962), el esencial “Night Train” (1963), y 2 lanzamientos de 1964: “Oscar Peterson Trio + 1” (junto al trompetista Clark Terry) y el álbum que hoy nos reúne, “We Get Requests” 
 
Si bien en su momento “We Get Requests” fue más bien ignorado por la crítica, que lo consideró un producto de carácter más bien comercial, debido a un repertorio centrado en temas “de moda” durante la época lanzamiento, con los años, esta supuesta debilidad se transformó en uno de los puntos importantes por los cuales el disco funciona de excelente manera para introducir a nuevos oyentes no solo a la carrera de Oscar Peterson, si no también al jazz en general, ya que la capacidad de distinguir melodías y estructuras familiares, es una de las mejores formas de evitar la intimidación que muchas veces producen las secciones de improvisación, lo que sumado a la corta duración de los temas, hacen de este LP un candidato ideal para iniciarse en el género.
Etiqueta del vinilo We Get Requests de Oscar Peterson Trio, Verve Records | Audio Reference
Desde el inicio con una versión de “Corcovado” de Antonio Carlos Jobim, uno de los 2 temas del compositor brasileño presentes en el disco, que también suma el clásico “Garota de Ipanema”, Oscar Peterson hace gala de su increíble virtuosismo, intercalando interesantes rendiciones de las melodías con espectaculares solos, siempre acompañados por el espectacular contrabajo de Ray Brown y la sutileza en la batería de Ed Thigpen, apodado “Mr.Taste”, en relación a su buen gusto y musicalidad a la hora de acompañar. 
El repertorio alterna otras piezas populares de la era cómo “Days Of Wine And Roses” de Henry Mancini y “People” del famoso musical Funny Girl, con algunos standards de décadas anteriores como “My One And Only Love” y “Have You Met Miss Jones?” dejando espacio hacia el final para algunos temas de jazz moderno como “D & E” de John Lewis e incluso composiciones como “You Look Good To Me”, que posteriormente se transformaría en pieza estable en las presentaciones en vivo de Peterson a lo largo de las décadas. 
Si bien el pianista es indudablemente la estrella de la grabación, con espectaculares solos en todos los temas que dejan en claro que, más allá de la obvia pericia técnica, hay una inmensa creatividad y sentido musical en sus interpretaciones, el trabajo de la sección rítmica es igualmente importante, con un Ray Brown que no solo se limita al acompañamiento clásico del walking bass jazzístico, si no que también se transforma en un interlocutor melódico importante, demostrando además con excelentes solos, por que es considerado uno de los más importantes exponentes del contrabajo en la historia.
 
Oscar Peterson Trio en vivo con Ray Brown y Ed Thigpen | Audio Reference
Los músicos tocando en tu sala
Es imposible ignorar también, que una buena parte de la fama de este álbum radica en el increíble sonido logrado por el equipo liderado por el legendario Val Valentin y el ingeniero de grabación Bob Simpson, quienes capturan al trío en su máximo esplendor, con una aproximación minimalista que privilegia el microfoneo mayormente cercano, lo que sumado a una ausencia casi total de reverberación artificial agregada, deriva en una increíble intimidad y detalle en el sonido, logrando además una increíble separación de los instrumentos en la escena sonora. 
Este último punto es ayudado por una práctica muy común en los inicios del stereo (los primeros álbumes en este formato comenzaron a salir en 1957), en particular en el jazz, donde los ingenieros solían situar a los instrumentos en posiciones específicas dentro del soundstage, en este caso, con la batería a la izquierda, el piano al medio y el contrabajo a la derecha. 
Si bien con los años los sonidistas abandonaron esta práctica, existe algo particularmente orgánico en esta forma de presentar los instrumentos, que evoca la idea de estar presenciando un concierto en vivo en un club a corta distancia, donde efectivamente existe una direccionalidad aparente en el sonido. 
Además, en términos prácticos, funciona como una excelente forma de revisar las conexiones del sistema, que a veces pueden hacer que se inviertan los canales derecho e izquierdo. 
A más de 60 años desde su lanzamiento, resulta increíble que, teniendo en cuenta las limitaciones técnicas de la época, los ingenieros hayan logrado capturar un sonido de esta calidad, que presenta de excelente forma todas las minuciosidades de esta muy dinámica interpretación. 
Bien podríamos decir que al escuchar “We Get Requests” en un buen sistema, puedes sentir a 3 de los mejores jazzistas de la historia tocando en tu sala. Un lujo absoluto.
Felipe Opazo 
Oscar Peterson Trio “We Get Requests” (1964), Verve. 
Oscar Peterson: Piano
Ray Brown: Contrabajo
Ed Thigpen: Batería
Ingenieros de sonido: Val Valentin, Bob Simpson
Al tratarse de un “clásico audiófilo”, “We Get Requests” cuenta con excelentes ediciones físicas, destacando la edición de Analogue Productions, masterizada a partir de las cintas originales por George Marino, y presentada en 45 RPM y SACD, la excelente (y hoy fácil de conseguir) reedición de Verve/Acoustic Sounds en 33 ⅓ RPM, masterizada por Ryan K. Smith a partir de las cintas originales, con una carátula de lujo, e incluso una versión en Reel To Reel de Analogue Productions, además de versiones en ultra limitadas de lujo como la editada en vinilo por Burmester (que no necesariamente asegura un mejor sonido versus las versiones anteriormente comentadas).